Nuestro cuerpo a veces, y muchas veces, habla a gritos, ya  lo dicen algun@s expertos en comunicación que el 80% de la comunicación de las personas es comunicación no verbal, así que a lo mejor debemos prestarle algo de importancia a  lo que nos dice nuestro cuerpo.

Nuestro cuerpo habla continuamente, a veces habla de forma tranquila, pero otras veces habla a gritos.

¿Mi cuerpo habla?

Todos los cuerpos hablan, unos más y otros menos.

 

Cuando yo hago referencia a que nuestros cuerpos hablan quiero decir lo siguiente:

 

  • Siento presión en el pecho incluso en algún momento dolor.

 

  • Siento dificultad para respirar hasta la situación de tener que coger aire por la boca, porque siento cómo que me voy a quedar sin aire.

 

  • Siento un dolor en la mandíbula, porque debe ser que la tenso por el bruxismo.

 

  • Siento a veces un dolor en el estómago, acidez, no me entra nada para comer y puede que en alguna situación vomite sin que la comida me haya sentado mal.

 

  • Siento un dolor muy profundo en las sienes, un dolor de cabeza y / o también migrañas.

 

  • Cada cierto tiempo tengo que ir al fisio porque tengo los hombros y la espalda fatal.

 

Podría escribir cien ejemplos más de respuestas somáticas que crea nuestro cuerpo para dar respuesta a aquello que nos duele a nivel emocional y no hemos sacado a través de la comunicación.

Natalia Seijo, psicóloga en Ferrol escribe un artículo realmente interesante sobre las defensas somáticas, donde expresa cómo dichas defensas tienen una doble función de defensas/protección y recurso al mismo tiempo. Están asociadas a partes emocionales habitualmente de la infancia que defienden nuestro sistema; del dolor, de lo no hablado,  del secreto, de lo traumático. Ella compara diciendo que es cómo nuestra armadura que hemos aprendido durante muchos años como una herramienta para afrontar situaciones que de otra manera hubieran sido muy dolorosas para nosotr@s el hecho de aceptarlas.

De esta manera, una persona puede haber sufrido una situación de abuso en la infancia, decide no contarla, porque es traumático para él o para ella, posiblemente porque no tenga una fuente de apoyo social/familiar con un tipo de apego seguro, esa situación se queda anclada en respuestas somáticas a través de su vida centradas en un dolor muy fuerte focalizado en la parte del estómago. Esto hará que cada cierto tiempo ante situaciones que generen cierto nivel de tensión y/o malestar vuelvan a aparecer estas respuestas somáticas en la persona, dichas defensas no desaparecerán hasta que la persona suelte, exprese y sea consciente de aquello que en el pasado l@ hizo daño.

¿Qué puedo hacer para calmar mi cuerpo?

Lo primero es no asustarnos por los síntomas, los síntomas somáticos no son dañinos, nos avisan de que algo nos preocupa, que algo nos tensa, nos entristece o nos avisa que algo no hemos resuelto en nuestra vida etc.

La mayoría de las personas que acuden a terapia ya habían tenido hace tiempo, meses incluso años síntomas somáticos, sensaciones corporales en el estómago, el pecho, la cabeza etc, pero no las habían dado importancia o habían pesado frases del tipo “yo puedo con esto”, “yo soy fuerte y podré con esto”.

Spoiler = “Esto no es cuestión de fortaleza, esto va de aprender a comunicarme y pedir ayuda”.

Yo necesito tener algo de fuerza para coger una pesa en el gimnasio o para hacer un delfin en yoga (Alusión si queréis hacer yoga ir al Bosque en Diego de León), pero si me encuentro mal a nivel de ansiedad, tristeza, cosas del pasado no necesito ser fuerte, necesito aprender a soltar lo que me sucede y si no sé, no sucede nada porque los psicólog@s os ayudamos a soltar lo que no podéis.

¿Entonces qué puedo hacer para dejar de sentir estos síntomas?

Aquí te dejo un listado:

1.Párate y piensa que parte de tu cuerpo suele sentir cierto dolor y / o presión.

 

2. Piensa si sabes reconocer en qué situaciones te sucede (Ejemplo: cuando estoy con otras personas, cuando estoy en situaciones de evaluación, cuando voy a ver a un familiar o a una persona determinada, cuando estoy en el trabajo etc…

 

3. Empieza a observarte cuando te sucede y qué podido activar ese síntoma, a lo mejor simplemente ha sido ir a un lugar o a lo mejor ha sido una frase o una palabra que me han dicho y cómo la he interpretado yo.

 

4. Cuando seas consciente de qué activa esos síntomas somáticos, date un tiempo para pensar si te sientes en alerta, en peligro o si por el contrario es una interpretación que haces por asuntos del pasado no resueltos.

 

5. Y si después de esto no consigues reducir el síntoma, la defensa somática o dar con la tecla de qué lo puede originar, entonces te diría que busques a un profesional de la psicología, el cual te ayudara a dar con la respuesta además de calmar esa respuesta somática hasta hacerla desaparecer.

 

Desde Terapiayemoción os recordamos que nos podéis escribir o llamar para realizarnos cualquier consulta al número de teléfono 637746372 o enviarnos un email terapiayemocionpsicologos@gmail.com

 

Somos psicólogos expertos en ansiedad, estrés, inteligencia emocional. 

 

No dudes en escribirnos, te responderemos y te escucharemos.

 

Os recordamos que también podéis ver otros artículos que hemos escrito sobre emociones .Control emocional en adultos con TDAHAnsiedad e incertidumbre, ¿Qué es el Mindfulness?, Las 5 claves para aprender mindfulness,¿Ansiedad y estrés por el Coronavirus?,«Me siento de bajón» ¿Qué puedo hacer?Coronavirus y soledad.

 

Y nuestra apariciones en la sección de Bienestar del ABC  Artículo ABC – «Por qué no sentirte culpable por lo que sientes durante la cuarentena».

 

Los test de personalidad triunfan, ¿por qué nos gusta tanto conocernos?

 

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