¿Cómo sentirme mejor con mi familia?

 

“Familias de origen y familias elegidas”

 

“Somos víctimas de víctimas”

 

Decía Tara Westover en su novela autobiográfica “Una educación”:

 

“Mis amigos de Cambridge se habían convertido en una especie de familia para mí y tenía la impresión de encajar entre ellos, una impresión que durante muchos años no había experimentado con respecto a Buck´s Peak. En ocasiones me sentía condenada por esos sentimientos. Las mujeres normales no quieren más a un desconocido que a un hermano, pensaba, ¿y qué clase de joven prefiere a un profesor antes que a su propio padre?

 

 

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Las familias de origen no son elegidas son las que nos tocan, si tenemos suerte tendremos o habremos tenido una familia cuyas madres y padres hayan tenido el apego más sano que es el apego seguro. Sin embargo, es muy habitual que hayamos recibido otro tipo de apegos, el apego evitativo, ansioso, ambivalente, desorganizado lo que nos puede crear en las etapas de infancia y adolescencia determinadas heridas emocionales, las cuales se pueden mantener durante toda nuestra etapa adulta. ¿Y entonces qué hacemos? Si somos conscientes que debido a la vinculación no del todo sana que han tenido nuestras familias con nosotros, dicha vinculación nos ha creado evitación en las relaciones, miedo al rechazo, ansiedad, inseguridades, problemas de autoestima, déficit en las habilidades sociales, miedo al compromiso, hipocondría etc. Entonces te diría que vengas a terapia.

 

¡¡Ojo!! Esto no se trata de buscar culpables, ni malos o buenos, se trata de entender y tomar consciencia de lo que hemos vivido, lo que hemos sentido, probablemente si nuestras madres y padres no han tenido un apego seguro con nosotras, por regla general ellas/ellos tampoco lo habrán tenido desgraciadamente de los que son o han sido nuestras abuelas /os. Por lo tanto es un sistema vertical en el que repetimos patrones hasta que alguien decide ir a terapia para revisar su vida.

 

¿Y acaso la terapia va hacer cambiar a mi familia?

 

Depende. En muchos casos que llevamos de terapia familiar y terapia infantojuvenil sí que observamos grandes cambios en las familias o al menos en alguno de los sistemas materno – paterno familiares, ya que no trabajamos únicamente con la niña o el niño, adolescente sino también con sus madres y padres. Por lo tanto para mejorar la calidad de vida de esa personita que viene a terapia acompañada por su familia, también su familia tiene que tener una apertura para realizar terapia con nosotras.

Cuando somos adultos y vamos a terapia puede que la terapia nos ayude a que nuestras formas de comunicarnos, actuar, expresar las emociones y regularlas tengan un efecto en nuestros familiares y es realmente bonito ver ese cambio a nivel terapéutico. Entonces se produce lo que llamamos en trauma de apego que es la reparación del dolor emocional y nuestro apego.

 

 

Pero no siempre es así…

 

Hay veces que ir a terapia no hace que nuestro sistema familiar cambie. Sin embargo, ir a terapia tendrá efectos muy sanadores hacia nosotras a nivel emocional. Seremos conscientes de nuestra historia de vida, daremos consciencia a lo que nos ha pasado, cómo se han vinculado con nosotras y el efecto que eso ha tenido en nuestras relaciones con los demás y vinculaciones. Todo esto en función de nuestras heridas emocionales, nos ayudará a cicatrizar dichas heridas aunque nuestro sistema familiar no vaya a cambiar.

 

Maravilloso Genograma y línea de vida…

 

Así empiezan nuestras terapias… Para nosotras como terapeutas el presente es importante, pero para conocer bien a la persona y entender el presente vamos a viajar hacia atrás recorriendo el pasado de la persona que acompañemos.

 

El genograma será uno de los viajes. Yo lo llamo el árbol genealógico de las personas, un eje vertical con 3 ramas (Abuelas/os, madres – padres, tías / tíos, primos, hermanas / os, hijas/os etc.) A través de él consiste en ver la historia familiar de valores, defensas, creencias, principios, secretos que ha tenido esa persona en su vida. ¿Cómo ha sido su familia?, ¿qué cosas le han pasado a esa familia?, ¿cómo se comunican los miembros de esa familia?, ¿cómo se conocieron sus padres, madres o sistema familiar?, ¿qué emociones o palabras nos vienen a la cabeza cuando pensamos en alguien de nuestra familia?.

 

¿Y qué es la línea de vida?…

 

Es una línea horizontal que dibujaremos en una hoja desde que nacemos hasta la edad actual y en ella colocaremos los momentos más significativos de nuestra vida tanto los que nos han creado emociones de felicidad, bienestar, orgullo, satisfacción, pero también aquellos momentos de dolor, porque todas esas vivencias han pertenecido y pertenecen a nuestra vida.

 

Todo esto nos hará ir entendiendo cómo somos, cómo nos vinculamos, nos relacionamos, cómo sentimos y expresamos las emociones. Será el comienzo y una de las partes más importantes de la terapia.

 

“Valida tus emociones y rodéate de alguien que también las valide.”

 

No suelo hablar de mi vida personal en terapia ni en mis artículos pero creo que este artículo se lo merece. Desgraciadamente, la inteligencia emocional, las habilidades sociales y el apego seguro no han sido uno de los fuertes de mi madre ni de mi padre. Hace unos días por una situación que sucedió en casa, les dije cómo me sentí desde la calma, la tristeza con las emociones muy reguladas. Al principio, no lo entendieron, pero después sí y entonces sucedió la REPARACIÓN con un mensaje de mi madre que decía:

 

“Te entendemos y por supuesto que al cien por cien respetamos tus sentimientos y nos apena haberte hecho daño creo que no va a volver a suceder. Un besito y que tengas muy buenas noches con emojis de besos”

 

Tengo 38 años y creo que esto nunca había sucedido en mi sistema familiar ver tanta empatía y consciencia emocional de mis padres hacía mí. Para mí esto fue muy reparador.

 

También os dejo otro de los párrafos removedores del libro “Una educación”:

 

“Eras mi niña. Tendría que haberte protegido”. Solo sé que, cuando confesó que no había sido para mí la madre que desearía haber sido, se convirtió en esa madre. Te quiero, escribí, y cerré el portátil.

Espero y deseo que os haya gustado este artículo sobre “¿Cómo sentirme mejor con mi familia?” y si tenéis cualquier duda, preguntas o estáis interesadas/os en empezar terapia con nosotras estaremos encantadas de escucharos y ayudaros.

Desde Terapiayemoción os recordamos que nos podéis escribir o llamar para realizarnos cualquier consulta al número de teléfono 637746372 o enviarnos un email terapiayemocionpsicologos@gmail.com

 

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No dudes en escribirnos, te responderemos y te escucharemos.

 

Os recordamos que también podéis ver otros artículos que hemos escrito sobre emociones Depresión y bajones emociones AlcorcónNuestro cuerpo habla a gritos. ¡Escúchale!Lo que me digo a mi mism@. El lenguaje emocional.“Me siento de bajón” ¿Qué puedo hacer?

 

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